Mitad por el cumpleaños de Walter y en parte por hacer un poco el tonto, nos embarcamos (nunca mejor dicho) una mañana de sábado, más o menos tempranico para ser una mañana de sábado, y tomamos rumbo a Castril, un pueblecito situado entre montañas granadinas, donde nos reuniríamos con Marimar y su trupe.
El viaje transcurrió sin incidentes, apenas algunos insultos por los walkis, pero nada fuera de lo común. En el barco, Mambo, Nitro y yo; en Congo go go go, Walter, Chen y Chomi. Nada más llegar al lugar, los más hambrientos buscaron el bar más cercano y tomaron una tapa de pringá y unas cervecicas. Después nos fuimos a la casa de Marimar, y se fueron sucediendo actividades tan variopintas como “tirar monte abajo”, lanzamiento de elementos naturales como piñas o gigantes ramas árboles, meterse con chen, hacer la comida… Un rico asado emanó del horno (y bastante alcoholizado), y todos lo degustamos cual manjar después de realizar las agotadoras tareas antes mencionadas.
Poco tiempo hubo para reposar la comida, pues el día se iba escapando y era momento entonces de recorrer Castril. Comenzamos dirigiéndonos hacia el cauce del río, e improvisadamente se montó una rave en una pequeña cueva en la que se intuía una gran mierda. El río estaba rodeado de montañas escarpadas por las que había sido construida una pasarela para que los visitantes pudieran recorrer el cauce y cruzarlo.
De vuelta ya hacia el pueblo, avistamos un lugareño que portaba unos pellejos colgando de la mano, y ya más cerca descubrimos que se trabaja de un cabrito muy bonico. Llegados al pueblo, no nos pudimos resistir a subir hasta aquél cristo que presidía el pueblo y parecía ascender kilómetros hacia el cielo. La subida resultó un poco cargante para los gemelos, pero valió la pena porque arriba había unas vistas preciosas, y un poco de viento, lo que nos dio pie a guitarrear mientras nuestras melenas se movían; también descubrimos un extraño yacimiento de huesos.
La jornada llegaba a su fin, asi que un pequeño refresco en un bar y… a los coches!! No sin antes hacer una parada en el embalse del lugar para echar las fotos más tiernas y amigables del día y recoger lombrices.
Cansados y escuchando metal llegamos a Caravaca. La aventurilla había terminado.
Las fotos bien valen la pena exhibirlas en algún prestigioso blog, como puede ser este, así que aquí las tenéis.
><>:<

Siento decírtelo pequeña, pero yo no estuve nunca en aquella excursión. Prueba de ello es que no aparezco en ninguna foto, ni he hecho nunca un comentario al respecto.
El error ha quedado subsanado. Supongo que como a ti te pegan ese tipo de planes, te embarqué también. Aunque debía haberme acordado de que tú no te metes con Chen!!
>:<
Que grande y que guapo que es Chen…
Si que soy grande y wapo, incluso sin peinar!. _En esta redaccion hay unos cuantos mistakes ya que ese viajecito, estaba planeado como comida de empresa, Comejuerga.com